México, 20 nov (EFE).- La isla de Holbox e Isla Mujeres son dos paraísos mexicanos ubicados en la Riviera Maya que se pelean por hacerse “dueños” del tiburón ballena, un atractivo turístico que reporta cada año pingües beneficios.
Es una especie primitiva que puede medir 16 metros de largo y pesar más de veinte toneladas.
Es imponente y grandioso. De color gris oscuro en el dorso con el vientre blanco, está pintado con lunares blancos. Su cabeza es achatada y en cada mandíbula alberga trescientas filas de dientes diminutos.
Es el tiburón ballena y se le puede observar de mayo a septiembre en aguas templadas.
El ecoturismo, muy en boga en los últimos años, parece que toma en cuenta el respeto por este animal en peligro de extinción.
Pero, ¿hasta qué punto está protegido el tiburón ballena si miles de personas pagan cada vez más por avistarlo?.
Los tiburones ballena llevan años acercándose a la punta norte de la península de Yucatán, muy cerca de la Isla Holbox.
También visitan Isla Mujeres, a pocos kilómetros de distancia. Buscan alimento como el plancton y plantas microscópicas que flotan en el agua. También buscan aparearse. Ley de vida.
Catalogado en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como ‘Especie Vulnerable’, este escualo se enfrenta a un alto riesgo de desaparecer a medio y largo plazo, según indican desde esta organización.
Por ello, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (CITES) sugiere el control estricto de la especie.
En México está prohibida su pesca.
De hecho, la Ley General de Vida Silvestre de México obliga a que la actividad alrededor del tiburón ballena sea de ‘Aprovechamiento No Extractivo’.
PINGÜES BENEFICIOS.
No cabe duda de que el tiburón ballena representa un factor importante en el desarrollo local de la región.
Cada año deja enormes beneficios en las comunidades que viven del turismo ecológico.
La afluencia de turistas y científicos es cada vez mayor y, a pesar de que la Legislación mexicana delimita esta actividad a la sola observación, nado, fotografía y vídeo, el animal puede sufrir las consecuencias de encontrarse con tantas embarcaciones en la zona.
De hecho, es fácil observar ejemplares con mutilaciones producidas por las hélices de los motores de las lanchas.
Luis Jesús Aguirre, de Ceviche Tours Islas Mujeres, está de acuerdo en que el atractivo turístico del tiburón ballena es inmenso para esas poblaciones: “Efectivamente es uno de los principales atractivos y, no solo de Isla Mujeres, ya que deja una gran derrama económica también en el Municipio de Cancún y en toda la Riviera Maya”.
El 50% del total de los clientes proviene de ese municipio.
Aguirre confiesa que el operador turístico no cuenta con cifras exactas del número de visitantes que llegan para avistar al escualo, pero sí se sabe que la ocupación hotelera en la región aumenta en un 25% en temporada alta (15 de mayo al 17 de septiembre).
Sin embargo, lo alarmante, es que no existe límite de barcos que puedan ir a alta mar.
Puede haber fácilmente cuarenta embarcaciones al mismo tiempo navegando en las cercanías de una manada de tiburones.
ACCIONES PARA SALVARLO.
Entre las acciones que se están llevando a cabo para proteger la especie está el proyecto de Estudio del Tiburón Ballena del Atlántico Mexicano o Proyecto Dominó, que se inició en 2003 y está siendo coordinado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).
Trabajan en conjunto organizaciones medioambientales y tours operadores. El objetivo es desarrollar un plan de manejo y regulación de las actividades de avistamiento del tiburón.
Es un proyecto muy completo que incluye, entre otras cosas, marcaje y reavistamiento, telemetría acústica y satelital, variabilidad genética, alimentación y nutrición, comportamiento, crecimiento, distribución y dinámica poblacional, ecología e hidrobiología.
La doctora Dení Ramírez, experta en este tipo de animales, comparte con Efe la siguiente pregunta: “¿Es el ecoturismo la solución de conservación del tiburón ballena?”.
A lo que responde que “el turismo bien llevado es una buena herramienta de conservación, especialmente si es la alternativa económica de un pescador, como ocurre en Isla Holbox, donde cambiaron las redes por el turismo coherente y ahora tienen una mejor calidad de vida.
Sin embargo, existen grandes retos, dado el auge de la actividad en esta isla”.
Y brinda un dato asombroso: “En 2003 se estimó un número de visitantes en Isla Holbox de 300 aumentando a 16.000 en 2008.
Esto se ha reflejado en el número de permisos para la realización de esta actividad, aumentando de 140 en 2008 a 240 en 2009”.
Luis Aguirre, de Ceviche Tours Isla Mujeres, confirma este extremo: “Hasta que el plan de manejo no esté aprobado no hay límite de embarcaciones.
Hay cupos limitados de gente por embarcación, que es de 10 personas máximo por barca, y en el municipio de Isla Mujeres hay como 70 embarcaciones que cuentan con permiso”.
HOLBOX, EJEMPLO A SEGUIR.
Quizás Isla Mujeres reciba más turistas por sus aguas cristalinas. Además, al estar más desarrollada por la cercanía de Cancún, cuenta con dos áreas de avistamiento: la de agua azul, al noroeste de la isla, y la de agua verde (agua más turbia), que está al norte de la Isla de Contoy (santuario de aves) y que pertenece al municipio. “En los mejores días de la temporada hemos logrado avistar hasta unos 400 tiburones ballena, y esto se pudo contar solo con una avioneta”, comparte Aguirre.
La Isla de Holbox es más pequeña y coqueta.
Está repleta de murales con el tiburón ballena y la comunidad ha ido desarrollándose en paralelo al auge del turismo.
Sin embargo, para Dení Ramírez, el turismo de la isla de Holbox es un ejemplo a seguir en México y en el mundo. “En 2005 y 2006 tuve la oportunidad de estudiar al tiburón ballena con mis colegas del proyecto Dominó.
Sus logros se han reflejado, no solo en la generación de un área natural protegida para la conservación de la especie, sino también en la educación de la comunidad para cuidar y conservar al tiburón ballena, y en involucrar a diferentes sectores de Gobierno en su conservación, por ejemplo el papel de inspección y vigilancia por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA)”.
La científica comparte con Efe que en el marco de sus estudios de doctorado, entre 2005 y 2008, analizó el porcentaje de tiburones dañados por embarcaciones en Isla Holbox, variando entre 13 y 33% de tiburones dañados por año.
“El gran reto en este lugar es el mantener un número bajo de tiburones perjudicados a pesar del gran aumento de embarcaciones”, matiza la bióloga.
La experta insiste también en que es urgente que se dé una sinergia entre Gobierno, empresas, y sectores educativo y científico, para que los tiburones no sufran más.
PROTECCIÓN EN NUESTROS MARES.
La organización civil ‘México Haz Algo’ (http://www.mexicohazalgo.org) también quiere salvar al tiburón ballena. Con ese fin, recopila de manera virtual firmas y denuncia que se estén dando matanzas indiscriminadas.
Citan en su web que “en el mundo cada año mueren 73 millones de tiburones por culpa de la pesca, el 30% de las especies de escualo que existen en el mundo se encuentran amenazadas o al borde de la extinción”.
Asimismo, ofrecen datos numéricos sobre ganancias: “Para nuestro país el tiburón ballena es una fuente de ingresos vía el turismo, generando más de 100 millones de pesos (unos 8 millones de dólares) para la economía local.
Sin embargo, ni esta especie ni otras se encuentran todavía protegidas en nuestros mares”.
Aguirre, en nombre de Ceviche Tours, coincide con Ramírez. “Una vez que aprueben el plan de manejo sostenible habrá sanciones más severas y mayor vigilancia.
Desgraciadamente, por ahora, son los prestadores del servicio los que informan y hacen que se respeten las reglas básicas, como son: solo dos personas en al agua con el guía, no tocarlo, uso del chaleco salvavidas, disminuir la velocidad de las embarcaciones en el área, no tirar basura, está prohibido el uso de bloqueadores solares y no se permite usar ni flash ni motores”.
Estos dóciles gigantes no tienen voz, pero, si la tuvieran, tal vez gritarían a los cuatro vientos que habitan en la Tierra desde hace sesenta millones de años y que por algo en la religión vietnamita se les venera como a una deidad.
El tiburón ballena puede medir hasta 16 metros de largo y pesar más de 20 toneladas. Foto: EFE/ Cortesía de Ceviche Tours Isla Mujeres.
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