BEIRUT (AP) — Mientras el presidente Bashar Assad combate una revuelta que ha durado 10 meses, los sirios afrontan con dificultades la escasez de combustibles para calefacción y de otro tipo, así como racionamientos de luz de hasta 16 horas al día, y la falta de dinero.
Sin que se vislumbre un pronto fin al conflicto, el régimen de Assad busca apoyo en medio de la sublevación al culpar a ésta, así como a los "terroristas" que afirma que la provocan, de la profunda crisis económica que devasta a este país de 22 millones de habitantes
