“Estaba especialmente interesada en las relaciones de confianza entre los empleados y la calidad de sus relaciones sociales, particularmente porque no puedes escoger con quién trabajar”, afirma la especialista.
A lo largo de un año, Lea cuestionó al personal sobre la cantidad y el contenido de sus chismes y sus amistades en el trabajo.
Algo importante de mencionar es la definición de chisme para la investigadora, la cual es: “hablar de alguien cuando no está presente.
Esto significa hablar negativamente acerca de alguien, pero también puede ser hablar acerca de cosas positivas.”
El estudio encontró que las personas que confiaron más entre sí eran más propensas a compartir chismes negativos.
“Difundir chismes negativos sobre alguien hace suponer un elemento de riesgo.
Es importante que el chisme puede confiar en la persona que recibe la información para manejarla de forma discreta”, afirma Ellwardt.
Asimismo, la especialista encontró que los empleados que charlaban juntos a menudo se convirtieron en amigos con el tiempo. Sin embargo, las personas que se dedicaron a chismes excesivos no llegaron a ser más populares.
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