"Pablo", el nombre local que le han puesto los meteorólogos filipinos, está previsto que entre por Mindanao mañana y atravesar el país de este a oeste, si no varía su rumbo actual.
Los habitantes de las poblaciones costeras y montañosas han sido advertidos de la posibilidad de inundaciones y deslizamientos de tierra.
La flota pesquera también ha recibido orden de mantener las embarcaciones en puerto.
"Bopha", acompañado por ráfagas de hasta 210 kilómetros por hora, cerrará la temporada de tifones en Filipinas, estación que empieza por lo general en junio y concluye en noviembre.
Unas 180 personas perdieron la vida en el archipiélago filipino durante el mes de agosto tras el paso de varios huracanes y depresiones tropicales que inundaron durante dos días el 60 por ciento de Manila.
Además, las inundaciones causaron más de 3 millones de afectados y tuvieron un fuerte coste económico por los destrozos en las infraestructuras y los daños a la agricultura. EFE
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