El cortejo fúnebre partió de su residencia en el residencial Guajimía l, custodiados por cientos de policías que seguían de cerca a la multitud que caminaba a pasos de tortuga lanzando consignas en contra de la Policía y de su jefe, el mayor general José Armando Polanco Gómez, a quien hacen responsable de la muerte de Gilbert.
¡Que viva Gilbert”, “tú eras de los buenos y te mataron los malos”, eran algunas de las frases que decían para elevar la figura del difunto.
Dijo que del grupo que se ve acompañando a su hijo en una foto suministrada por la Policía, sólo dos quedan vivos, que son El Topo y Bony, “el resto los mató la Policía hace más de seis meses”.
Defendió la honestidad de El Topo, su otro hijo y responsabilizó a la Policía de lo que le pueda pasar.
Cientos de jóvenes tomando whisky “etiqueta negra” y cerveza, cantando reggaetones, salsas y canciones del grupo Tercer Cielo, caminaron todo el trayecto en motores, bicicletas, camionetas, carros y a pie, hasta el camposanto.
El cortejo también era escoltado por una yipeta blanca sin placa marca Toyota Highlander, en cuyo interior iba solo un hombre.
A la llegada al cementerio, la enardecida multitud obligó a detener la carroza fúnebre y aprovecharon para rociarle varios litros de whisky y botellas de cerveza.
Esto motivó a los agentes presentes, que lanzaran dos bombas lacrimógenas para dispersar a los que iniciaron el extraño rito.
“Periodista, diga la verdad, diga que la Policía asesinó a Gilbert y que apresen a Alex Bernardo, La Mancha y El Sapa”, dijo uno de los amigos de Gilbert.
Precisamente la madre de Gilbert acusó a estos tres agentes como los que presuntamente le vendieron las armas a Gilbert, así como los chalecos antibalas que éste usaba.
Precisamente, el Jefe de la Policía dijo ayer a Diario Libre que esta denuncia es investigada por la comisión que designó para investigar la muerte y que de ser cierta cancelará a los involucrados.
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