El descubridor, quien ha preferido permanecer en el anonimato, llevó su botín a una tienda especializada en venta de oro que espera vender la pepita a un coleccionista privado o museo debido a su extraordinario tamaño.
"En 20 años en este negocio no puedo recordar la última vez que se encontró una piedra de más de 2,8 kilos", indicó Cordell Kent, propietario de la empresa Ballarat Mining Exchange Gold, donde se ha puesto a la venta la pieza, a la agencia AAP.
"Mucha gente piensa que los yacimientos de oro en el estado Victoria están muertos y ya no queda nada, pero este descubrimiento da esperanza a la gente (...) No tengo ninguna duda de que habrá muchas personas entusiasmadas con la búsqueda de oro de nuevo", declaró el empresario. EFE
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