![]() |
| Imagen del pollo orgánico dulce y picante a la parrilla |
EFE Al tradicional pavo relleno al horno de la cena del día de Acción de Gracias le ha salido un fuerte competidor en los Estados Unidos de la diversidad: el pollo o la "gallina" cocinada, según la receta propia de cada país, se impone en las mesas de la cada vez más numerosa comunidad hispana.
Es la estampa del encaje social de una minoría que ya representa más del 16% de la población (alrededor de 50 millones de hispanos) y que, aunque se abre a la vida y las costumbres estadounidenses, no olvida sus raíces, con las que impregna los pilares de la cultura WASP (acrónimo en inglés para "blanco, anglosajón y protestante").
"Para Acción de Gracias cocino gallinas al horno, no pavo. Eso sí, las complemento con productos típicamente estadounidenses para ese día, como puré de patatas, salsa de arándanos y maíz dulce", explicó a Efe Evelyn Solís, una hondureña acompañada por su hija de cuatro años y que lleva "toda una vida" en EE. UU.
"Desde que llegué hace tres años, siempre he celebrado Acción de Gracias. Me reúno con la familia y amigos y cocinamos un pollo guisado con papas, arroz y ensalada", indicó Ana Yolanda Bonilla, nacida en El Salvador y residente en Washington, DC.
¿La receta? Típicamente salvadoreña: "Lavamos el pollo con limón y luego le añadimos tomate y cebolla.
También le echamos consomé para que quede más sabroso", detalló.
Aunque el pollo gana fuerza gracias a la creciente comunidad hispana, el pavo relleno al horno sigue siendo sinónimo de Acción de Gracias, y las granjas donde se crían estas aves venden alrededor del 90% de los animales los días antes del cuarto jueves de noviembre.
"El pavo por Acción de Gracias sigue siendo una tradición muy fuerte en EE. UU., de hecho, durante los dos últimos años, hemos incrementado el número de ventas", asegura el manager de la granja familiar Maple Lawn, ubicada en Fulton (Maryland), Chris Bohrer, que tienen 20.000 pavos y que los que no se vendan por estas fechas (menos de un 10%), se venderán por Navidad o congelados durante el resto del año.
Una libra de pavo de la granja Maple Lawn cuesta 2,25 dólares, por lo que un pavo de 15 libras del que podrían comer unas 10 personas y aún sobraría carne, se vende por 33,75 dólares.
"También vendemos a los latinos, aunque estos a veces no nos piden un gran pavo, como hacen los estadounidenses, sino que nos piden uno pequeño, porque así, respetan la tradición, pero luego lo complementan con pollo, cordero, o lo que marque su cocina tradicional", destacó el granjero.
Ya sea con pavo o con pollo, la comunidad con mayor crecimiento de EE. UU. ha asimilado Acción de Gracias como parte inevitable de un proceso de integración dispuestos a sumar sin renunciar, dispuestos a ser estadounidenses sin olvidar que son hispanos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario