jueves, 29 de marzo de 2012

Huelga general en España registra seguimiento desigual

Manifestantes corren junto a contenedores de basura en llamas durante una serie de enfrentamientos con la policía. Las protestas formaron parte de la huelga general, en Barcelona, el jueves 29 de marzo de 2012 (AP Foto/Emilio Morenatti).
Manifestantes corren junto a contenedores de basura en llamas durante una serie de enfrentamientos …
MADRID (AP) — Grupos de trabajadores formaron el jueves bulliciosos piquetes en las calles y las fábricas de autos detuvieron su producción, mientras la mayoría de comercios optaron por abrir sus puertas durante la huelga general contra el gobierno conservador español, que registraba un seguimiento desigual. 


La policía antidisturbios detiene a un hombre no identificado durante el arranque de la huelga general en Madrid, el jueves 29 de marzo de 2012. (Foto AP/Pedro Acosta)El paro de 24 horas, convocado por los sindicatos mayoritarios de izquierda, busca derogar la reciente reforma laboral que abarató considerablemente las condiciones de despido en un país que soporta un desempleo cercano a 23% y está al borde de su segunda recesión en cuatro años.

La policía antidisturbios detiene a un hombre no identificado durante el arranque de la …
 Los sindicatos Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO) calificaron la huelga de exitosa, con un seguimiento medio del 77% y pidieron un gesto al presidente Mariano Rajoy para introducir cambios en la ley.
 "Ofrecemos al gobierno iniciar un camino distinto en busca de un gran consenso de país", dijo el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo. 
"Si no, habrá un conflicto social creciente". Pero el gobierno consideró "escasa" la participación y recalcó que no se tocará una coma de la parte troncal de la reforma del mercado laboral, que entre otras medidas rebajó de 45 a 33 días por año trabajado la indemnización por despido.
 "La agenda reformista del gobierno es imparable", señaló la ministra de Empleo, Fátima Báñez. El consumo eléctrico, uno de los factores más o menos objetivos para medir el impacto del paro, caía un 15,7% a las 16 horas con respecto a un día normal, según datos de Red Eléctrica Española.
 En la huelga general del 29 de septiembre de 2010, entonces con los socialistas en el poder, el descenso a esas horas era del 16,6% y la participación en aquella huelga se calificó de desigual. 
En el paro del 2002, por ejemplo, la caída en la demanda llegó a alcanzar el 30% en algunos momentos del día. A la espera de las manifestaciones que tenían previsto celebrarse en las principales ciudades del país dentro de unas horas, la jornada transcurrió sin altercados significativos. En Barcelona, agentes antidisturbios cargaron contra un centenar de personas que quemaron contenedores y destrozaron mobiliario en la vía pública
. En todo el país, la policía detuvo a 58 personas por diversos incidentes y nueve personas resultaron heridas leves, informó el Ministerio del Interior. 
El paro fue ampliamente secundado en los sectores automotriz e industrial, donde por ejemplo las plantas de producción de automóviles quedaron prácticamente paradas. En los transportes, se respetaron los servicios mínimos pactados del entorno del 35% en la red de ferrocarril, metro y autobuses urbanos. 
En el aeropuerto de Madrid-Barajas, se operaron 1.700 vuelos, menos de la mita de los 4.500 de una jornada laborable.
 En el sector servicios, grandes almacenes y pequeños comercios decidieron mayoritariamente abrir sus puertas a pesar del paro. En la Gran Vía, una de las principales zonas comerciales de Madrid, un piquete de unas 500 personas hizo sonar silbatos mientras avanzaba lentamente por la avenida, bloqueando el tránsito aproximadamente durante una hora.
A medida que la multitud avanzaba por el bulevar, muchos comerciantes cerraron sus negocios. "Pasamos por tiempos verdaderamente difíciles, estamos padeciendo", dijo Angel Andrino, un desempleado de 31 años que fue despedido poco después de entrar en vigor la reforma laboral. 
"Los derechos por los que pelearon nuestros padres y abuelos han sido borrados sin consultar al pueblo".
 Además de una ronda de recortes en el gasto y un incremento en los impuestos, el gobierno aprobó en febrero una dura reforma laboral con la que, dijo, espera sentar las bases para contener la hemorragia del desempleo que actualmente afecta al 22,9% de la población, según el Instituto Nacional de Estadística. 
La nueva norma revisa la flexibilidad laboral y el llamado despido objetivo o procedente. En ese sentido, las empresas que registren pérdidas o tres trimestres consecutivos de caída de ingresos podrán despedir empleados con una compensación de 20 días por año trabajado. 
Para los sindicatos la nueva ley, ya en vigor aunque sujeta a modificaciones menores en el Parlamento, abre la puerta a despidos masivos, reducciones de salarios y la desprotección total del trabajador frente al empresario.
 La huelga se celebró en vísperas de la presentación de un presupuesto general para 2012 revisado a la baja y en el que se esperan recortes masivos en inversión pública y nuevas subidas de impuestos. Porque además del desempleo, España sufre un problema de deuda que sigue teniendo al país en el punto de mira de los inversores como candidato a un costoso rescate financiero como el que la Unión Europea puso en marcha para Grecia, Irlanda y Portugal.
 España cerró 2011 con un déficit de 8,5% del Producto Interno Bruto, 2,5 puntos más de lo inicialmente previsto. Bruselas aceptó rebajar la meta de reducción a 5,3% del PIB en 2012, lo que obliga a un ajuste adicional de casi 46.650 millones de dólares.
 El escenario de depresión, con la esperada vuelta a la recesión y una contracción prevista por el gobierno de 1,7% para 2012, tampoco ayuda.
 De hecho, la huelga podría marcar un resurgimiento del movimiento de los indignados, muy aletargado desde su irrupción en mayo de 2011. 
Desde entonces el desempleo ha alcanzado cotas de casi 50% entre los menores de 25 años. Los jóvenes indignados participaron activamente en la jornada de huelga. Aunque el apoyo social al grupo ha decaído, no se descarta que vuelvan a intentar acampar en algunas ciudades, anunciando una primavera caliente para el gobierno.
 "Creo que los indignados van a intentar capitalizar también la jornada de huelga", aseguró el profesor del IESE Business School de Barcelona José Ramón Pin. "Pero la realidad es que su presencia en la calle ha ido descendiendo desde que empezaron", subrayó.

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