lunes, 28 de marzo de 2011

Delincuentes del Este se arman hasta los dientes; ahora usan “Dardos Somníferos” para atacar a sus víctimas

 HATO MAYOR.- El vertiginoso auge de la criminalidad y el narcotráfico, está obligando a los habitantes en ciudades, pueblos y campos de la región Este, ha adquirir armas de todo tipos, incluyendo de fabricación casera, para enfrentar a los delincuentes que están regado como la verdolaga en un cafetal en la agrícola y turística zona. Los delincuentes están utilizando además “Dardos Somníferos”, que lanzan con pipa de caña brava a muchos incautos, que adormecen y luego despojan de prendas y dineros a incautos ciudadanos, que al despertar preguntan “Qué me pasó”. Se dice que las drogas utilizadas en los somníferos, son elaboradas con hierbas extraídas de campos, que no se ha podido precisar, pero que son anestésicas
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Las armas blancas como el machete Bricha, Saca Hígado, escopetas y pistolas chilenas o caseras, son parte de los artefactos que compran o fabrican muchos nativos de Higüey, La Romana, El Seibo, Hato Mayor, San Pedro de Macorís, donde los robos y los asaltos están a la orden del día, dejando como secuelas muertos y heridos los siete días de la semana.
La inseguridad reinante actualmente en estas ciudades del Este del país, pone en entredicho el trabajo policial y judicial, esperando la población se enfrente con decisión el robo, el crimen y el narcotráfico.
El machete, tenido como una herramienta de labor agrícola, ha pasado a ser una de las principales armas blancas de defensas de miles de personas, que lo están adquiriendo en masa en veterinarias, ferreterías y comercio de Miches, Sabana de la Mar, El Valle, Higüey, Consuelo, San Pedro de Macorís, El Seibo, La Romana, para tenerlo como arma de defensa.
En comunidades como La Gina, La Culebra, Magua, Las Cañitas, Capitán y otras de Miches y Sabana de la Mar, se denuncia que por cada casa hay hasta dos y tres escopeta de fabricación casera, que compran o fabrican para su autodefensa.
Se denuncia que en estas comunidades costeras pertenecientes a las provincias Hato Mayor y El Seibo, el consumo de drogas ha llevado a la juventud a realizar asaltos, atracos y robos a manos armada.
Otros residentes en el Este están acudiendo además de la compra del machete y las armas de fabricación casera, ha adquirir navajas, punzones y armas de fuegos ilegales, para tener con que defenderse cuando le toque ser atacado por los delincuentes.
Se ha denunciado que muchas armas de fuegos ilegales estarían siendo introducidas al país, procedente de Puerto Rico y vendidas a precio de vaca muerta en pueblos del Este del país.
Las armas se venden a discreción, pero el negocio se estaría ejecutando aparentemente con la complicidad de autoridades policiales y militares de la zona, que alegadamente estarían recibiendo incentivos o un por ciento, por hacerse de la vista gorda.
El discreto mercado se extiende desde la Laguna de Nisibón hasta la comunidad de El Puerto, en esta última comunidad al venta se hace casi a lo público, se denuncia.
La fabricación de escopetas y pistolas chilena o casera, se realizan con normalidad en algunos talleres de herrería, que se dedican a esa práctica insana, que atenta contra la inseguridad ciudadana.
Se estima que en manos de los delincuentes de la región Este, hay más armas que en manos de militares y policías que operan en las cinco provincias de la zona.
Las detonaciones de los artefactos se realizan en horas de la noche, lo que está creando pavor y pánico en muchas comunidades y barrios de Hato Mayor, El Seibo, San Pedro de Macorís, Higüey y La Romana, que ven una pobre vigilancia policial y a ninguno de los organismos investigativos de la Armada Dominicana y la Policía Nacional, haciendo las investigaciones de lugar para frenar lo que mañana puede salir más costoso enfrentar.
En muchas comunidades rurales ya no se escoden las chilenas y se exhiben al cinto como si se estuviera pagando un permiso a Interior y Policía.
Las pistolas, revólveres y escopetas que se confeccionan en patios y bosques de la región Este, tienen la capacidad de almacenar hasta ocho y diez bala y hasta dos cartuchos, cuando se trata de escopetas.
En algunos barrios de Hato Mayor y Sabana de la Mar, los delincuentes han enfrentado a los agentes policiales y antinarcóticos con estas armas, pero nunca se ha profundizado en el delito.
Los jóvenes ligados al consumo y tráfico de drogas son quienes más están inmersos en la fabricación de los artefactos, que de no detenerse la acción ilegal, habrá un dominio absoluto de las armas en mano de los delincuentes
Se recuerda que tres individuos habían asaltado el puesto de la Marina de Guerra en la Laguna Redonda de Miches y que para tal acción habrían utilizado armas de fabricación casera.
En Sabana de la Mar, también un delincuente de mote Chichire, quien huyó en yola a la vecina Isla de Puerto Rico, robó un fusil en el destacamento de la Armada, localizada a la entrada del municipio costero, perteneciente a la provincia de Hato Mayor.
de Enero de 2011
Montevideo, Uruguay (UD) La población comenzó a optar por llevar armas y defenderse de ladrones y asesinos que sin escrúpulos pululan por la ciudad. “El Gobierno sigue sin tomar decisiones concretas entorno a la delincuencia y nosotros seguimos indefensos” dijo un vecino a UruguayalDia.com
Otro señaló “hasta cuando tendremos que esperar”, vote a Mujica y “no hace nada”.
Incluso desde el propio Frente Amplio, el senador Eleuterio Fernandez Huidobro dijo a El Pais, que si la población se arma porque el Estado no hace nada, esto se va a transformar en el lejano oeste
Ayer, un vecino del barrio Palermo mató a un delincuente de 22 años, con cuatro antecedentes penales, que sorprendió en su casa con el botín pronto para escapar. Es el segundo caso en 48 horas que las víctimas se defienden y el ladrón resulta muerto.
El anterior ocurrió el sábado, cuando un comerciante de la zona de Manga disparó contra dos menores que huían luego de cometer una rapiña en su local, matando a uno de 17 años.
Según publica El Pais, estos dos casos y el asesinato cometido por El Pelón, un menor de 17 años que hace una semana terminó con la vida de un repartidor de cigarrillos -Nelson Juani, de 55 años- en Paso Carrasco, reavivó el debate político sobre la legítima defensa y la imputabilidad penal de los menores de edad.









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